Si hay algo que no ha cambiado en Lozano, ese ese cariño por las cosas bien hechas. Como seguir trabajando con las manos, porque amasar no se nos ha olvidado, a pesar de la creciente industrialización que vive el sector, en detrimento de la calidad final de los productos.
Cada vez es menos habitual ver a un pastelero con las manos en la masa. O encontrar un obrador clásico en las grandes multinacionales de repostería. Ni tan siquiera huevos frescos, como antaño.
Por eso en Lozano hemos decidido que crecer no implica dejar de lado todo lo bueno de esta profesión: emplear materias primas de calidad y utilizar procesos tradicionales. Porque el consumidor bien lo merece. Porque sin el consumidor sólo seríamos una empresa.
Cuando compras productos Lozano están comprando repostería bien hecha, sin grasas transgénicas y con todo el sabor de materias primas de calidad, como harinas seleccionadas o huevos frescos. Y además, en todas nuestras confiterías, a granel, para que compres la cantidad que necesitas, siempre recién horneada.

